A Statement by the Bishops of Florida in Support of Immigration Reform

 

 

 

 

 

 

“When an alien resides with you in your land, do not molest him.  You shall treat the alien who resides with you no differently than the natives born among you; have the same love for him as for yourself; for you too were once aliens in the land of Egypt.  I, the Lord am your God.”  Leviticus 19: 33 – 34

 

We, the Catholic Bishops of Florida, are deeply concerned about our nation’s immigration system.  We lament the loss of the many years our migrant brothers and sisters have waited for changes that would enable them to seek legal protection and support their families.

 

While the Catholic Church acknowledges the right of countries to control their borders and enforce immigration laws, the common good is not served when the human dignity and rights of individuals are violated.  The Church teaches, the more prosperous nations are obliged, to the extent they are able, to welcome the foreigner in search of the security and the means of livelihood which he cannot find in his country of origin.  Public authorities should see to it that the natural right is respected that places a guest under the protection of those who receive him (Catechism of the Catholic Church, 2241).

 

The Florida economy is dependent upon manual labor for agriculture, construction and the service industry.  People who seek to escape persecution and economic disparity in their country of origin have come to America for this employment.  While the need for labor exists, the limited numbers of worker visas to bring labor into America are insufficient and have created a market for undocumented workers who may face abuses by unscrupulous employers, human smugglers and human traffickers.

 

Congress has the best opportunity in almost 30 years to pass immigration reform.  This is a historic moment in our country.  As Americans, we cannot let this moment pass.  As a moral matter, our country must not accept the toil and taxes of these children of God without offering them the protections of our laws, which they so willingly seek. 

 

We urge you to join with us in asking the 113th Congress to support immigration reform that:

  • Provides a path to citizenship for undocumented persons in the country;
  • Preserves family unity by reducing backlogs and waiting times for family reunification;
  • Protects vulnerable populations including refugees, asylum seekers and unaccompanied children;
  • Addresses the root causes of migration, such as persecution and economic disparity.

 

Now is the time to act. We, the Catholic Bishops of Florida, ask our parishioners to contact their member of Congress and two United States Senators to ask them to support immigration reform. Messages may be sent electronically by visiting  www.flaccb.org/lawmakers.php

 

Most Reverend Thomas G. Wenski
Archdiocese of Miami

Most Reverend Gerald M. Barbarito
Diocese of Palm Beach

Most Reverend Robert N. Lynch
Diocese of St. Petersburg

Most Reverend Frank J. Dewane
Diocese of Venice

Most Reverend John G. Noonan
Diocese of Orlando

Most Reverend Felipe J. Estévez
Diocese of St. Augustine

 

Most Reverend Gregory L. Parkes
Diocese of Pensacola-Tallahassee

 

 

View Catholic Bishops of Florida Statement in PDF format.

 

 

Una Declaración de los Obispos de la Florida Apoyando la Reforma de la Inmigración

5 de Junio, 2013

 

“Cuando un forastero viva junto a ti, en tu tierra, no lo molestes. Al forastero que viva con ustedes lo mirarán como a uno de ustedes y lo amarás como a ti mismo, pues ustedes también fueron forasteros en Egipto: ¡Yo soy el Señor, tu Dios!”  Leviticus 19: 33 – 34

 

Nosotros, los Obispos Católicos de la Florida, estamos profundamente preocupados por el sistema de inmigración de nuestra nación.  Lamentamos la pérdida de tantos años que nuestros hermanos extranjeros itinerantes han estado esperando por cambios que les permitieran buscar protección legal y apoyo para su familia.   

 

Aunque la Iglesia Católica reconoce el derecho de los países a controlar sus fronteras y a hacer cumplir las leyes de inmigración, no se sirve el bienestar común cuando la dignidad y los derechos humanos de los  individuos son violados.  La Iglesia enseña, las naciones más prósperas están obligadas, tanto como les sea posible, a acoger al forastero en busca de seguridad y de los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen.  Las autoridades públicas deben procurar que el derecho natural sea respetado, que coloque al huésped bajo la protección de quienes lo reciben (Catecismo de la Iglesia Católica, 2241).   

 

La economía de la Florida depende de la labor manual para la agricultura, la construcción y la industria de servicio.  Las personas que buscan escapar de la persecución y la disparidad económica en su país de origen han venido a los Estados Unidos en busca de trabajo.  Aunque la necesidad de mano de obra existe, el número limitado de visas para trabajadores para traer mano de obra a los Estados Unidos es insuficiente y ha creado un mercado para trabajadores indocumentados quienes se enfrentan a abusos a manos de empleadores inescrupulosos, y de contrabandistas y traficantes humanos. 

 

El Congreso tiene la mejor oportunidad en casi 30 años para aprobar una reforma inmigratoria.  Este es un momento histórico en nuestro país.  Como americanos, no podemos dejar pasar este momento.  Es una cuestión moral, nuestro país no puede aceptar el trabajo y las contribuciones de estos hijos de Dios sin ofrecerles la protección de nuestras leyes, que tan deseosamente buscan.        

 

Los urgimos a que se unan a nosotros para pedirle al Congreso 113o que apoye una reforma inmigratoria que:

 

  • Provea una vía hacia la ciudadanía para las personas indocumentadas en el país;
  • Preserve la unidad de la familia reduciendo atrasos y el tiempo de espera para la reunión de la familia;
  • Proteja a las poblaciones vulnerables, incluyendo a los refugiados, a los que buscan asilo y a los niños que están solos;
  • Trate las causes fundamentales de la emigración, tales como la persecución y la disparidad económica. 

 

Ahora es el momento de actuar.  Nosotros,  los Obispos Católicos de la Florida, les pedimos a nuestros feligreses que se pongan en contacto con sus congresistas y con dos Senadores de los Estados Unidos para pedirles que apoyen la reforma inmigratoria.  Pueden enviar los mensajes electrónicamente o visitando el www.flaccb.org/lawmakers.php.

 

 

Reverendísimo Thomas G. Wenski

Arquidiócesis de Miami

Reverendísimo Gerald M. Barbarito

Diócesis de Palm Beach

Reverendísimo Robert N. Lynch

Diócesis de St. Petersburg

Reverendísimo Frank J. Dewane

Diócesis de Venecia

Reverendísimo John G. Noonan

Diócesis de Orlando

Reverendísimo Felipe J. Estévez

Diócesis de St. Augustine

 

Reverendísimo Gregory L. Parkes

Diócesis de Pensacola-Tallahassee

 
 
 
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