Statement from Bishop Barbarito Regarding the Disturbing Investigative Videos at Planned Parenthood

Most Reverend Gerald M. Barbarito, Bishop of Palm Beach
August 7, 2015

 

Statement from Bishop Gerald Barbarito:

Disturbing Investigative Videos at Planned Parenthood

 

The investigative videos regarding Planned Parenthood’s involvement in the marketing of human organs and tissue obtained from aborted babies is gravely disturbing and unsettling.  The matter emphasizes the truth of Pope Francis’ assertion that abortion is the product of a “throwaway culture” and that, in his words, “Things have a price and can be sold, but people have a dignity; they are worth far more than things and are above price.”  The horrifying videos are reason for all of us to renew our commitment to the sanctity of life at every stage, especially within our “throwaway culture.” We need to realize ever more fervently the words of Pope Francis, that “Every child who, rather than being born, is condemned unjustly to being aborted, bears the face of Jesus Christ, bears the face of the Lord, who even before He was born, and then just after birth, experienced the world’s rejection.”  We commit ourselves to, in the words of St. Pope John Paul II, “a culture of life,” and we reject “a culture of death,” which frighteningly continues to ferment in our society.

 

Declaración del Monseñor Gerald Barbarito

Inquietantes videos de investigación en la Planificación de la Familia «Planned Parenthood»


Los videos de investigación respecto a la participación de Planeación de la familia en la comercialización de órganos y tejidos humanos obtenidos de bebés abortados es gravemente perturbadora e inquietante. El asunto enfatiza la verdad de la afirmación del Papa Francisco que el aborto es el producto de una «cultura de usar y tirar» y que, según sus palabras, «Las cosas tienen un precio y se pueden vender, pero las personas tienen una dignidad que valen más que las cosas y no tienen precio. »  Los videos horribles son motivo para renovar nuestro compromiso con la santidad de la vida humana en todas las etapas, especialmente dentro de nuestra cultura de «usar y tirar”. Tenemos que darnos cuenta cada vez con más fervor sobre las palabras del Papa Francisco, que «Todo niño no nacido pero condenado injustamente a ser abortado, tiene el rostro de Jesucristo, tiene el rostro del Señor, que antes incluso nacer, y luego apenas nacido ha experimentado el rechazo del mundo.» Nos comprometemos a las palabras de San Juan Pablo II,  «una cultura de la vida, » y rechazamos «una cultura de la muerte, » que terriblemente sigue fermentando en  nuestra sociedad.