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Bishop Manuel

Bishop's Column: THE HAITIAN COMMUNITY OF OUR LADY OF PERPETUAL HELP IN DELRAY BEACH: A FAMILY OF LOVE AND FAITH

Bishop Manuel de Jesús Rodríguez

From May 26-28, I had the great joy of conducting my pastoral visit to the Mission of Our Lady of Perpetual Help in Delray Beach. I was warmly welcomed by its faithful people and by its remarkable pastor, Rev. Roland Desormeaux, C.S., a Scalabrinian priest who has ministered there continuously for the past 39 years. Rev. Bernard Patrick, C.S., currently serves as parochial vicar. I could not have been more impressed by all that I witnessed and experienced during my visit.

The mission was originally established as a mission of St. Vincent Ferrer Parish in Delray Beach and entrusted to the pastoral care of Rev. John Skehan, then-pastor of St. Vincent Ferrer. In 1987, Bishop Thomas V. Daily appointed Father Desormeaux as administrator of the mission. Since that time, he has devoted himself tirelessly to accompanying God’s people and building an extraordinarily vibrant community of faith, deeply rooted in the rich spiritual, cultural and devotional traditions of the Haitian people.

It was a profound joy to encounter hundreds of Haitian Catholics who take their faith seriously and who care deeply for one another. The Mission of Our Lady of Perpetual Help is home to more than 20 ministries and apostolic groups, all actively engaged in prayer, evangelization, service and charitable outreach.

Among these ministries, special recognition must be given to “God’s Seekers,” a flourishing youth ministry presently serving more than 19 young people, two of whom will participate in the upcoming World Youth Day in South Korea. Another noteworthy apostolate is Action Fraternelle (Fraternal Action), which promotes sacred Scripture study, assistance to the homebound and missionary outreach. The Corale Notre Dame, a beautifully trained choir of more than 25 members, greatly enriches the liturgical life of the mission. The community also hosts several regional associations that foster solidarity among Haitians according to their regions of origin. The Men’s Club brings together fathers and other men of the community to support one another and to assist the mission’s many ministries. Likewise, the Magnificat group promotes prayer, fasting, visitation of the sick and assistance to those in need.

This thriving mission community continues to look confidently toward the future. Among its most pressing needs are the construction of a new parish hall, the installation of projection screens within the church and the development of programs aimed at addressing mental health needs within the community.

Most liturgical celebrations at the mission are conducted in Haitian Creole. Participating in these beautiful celebrations was a true blessing. I warmly encourage the faithful of our Diocese to visit this mission church and experience the beauty, vitality and devotion that characterize its worship. It is an experience that will undoubtedly leave a lasting impression.

I wish to express my deepest gratitude to Father Desormeaux for his nearly four decades of devoted and fruitful ministry. Through his faithful leadership, the Mission of Our Lady of Perpetual Help has become a place where the Catholic faith is lived with joy, conviction and profound devotion.

Notre Dame du Perpétuel Secours, priez pour nous!

Bishop Manuel welcomes comments and reflections from readers: bishopofpalmbeach@diocesepb.org


La Comunidad Haitiana Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Delray Beach: Una Familia de Amor y Fe.

Desde el 26 al 28 de mayo, tuve la gran alegría de realizar mi visita pastoral a la Misión de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Delray Beach. Fui recibido cálidamente por sus fieles y por su extraordinario párroco, el Reverendo Roland Desormeaux, C.S., sacerdote escalabriniano que ha servido allí de manera ininterrumpida durante los últimos 39 años. El Reverendo Bernard Patrick, C.S., se desempeña actualmente como vicario parroquial. No podría haber quedado más impresionado por todo lo que presencié y experimenté durante mi visita.

La misión fue establecida originalmente como una misión de la Parroquia San Vicente Ferrer en Delray Beach y confiada al cuidado pastoral del Reverendo John Skehan, entonces párroco de San Vicente Ferrer. En 1987, el Obispo Thomas V. Daily nombró al Padre Desormeaux administrador de la misión. Desde entonces, se ha dedicado incansablemente a acompañar al pueblo de Dios y a construir una comunidad de fe extraordinariamente vibrante, profundamente arraigada en las ricas tradiciones espirituales, culturales y devocionales del pueblo haitiano.

Fue una profunda alegría encontrarme con cientos de católicos haitianos que toman su fe en serio y que se preocupan genuinamente los unos por los otros. La Misión Nuestra Señora del Perpetuo Socorro alberga más de 20 ministerios y grupos apostólicos, todos activamente comprometidos con la oración, la evangelización, el servicio y la acción caritativa.

Entre estos ministerios, merece un reconocimiento especial “God’s Seekers” (Buscadores de Dios), un floreciente ministerio juvenil que actualmente acompaña a más de 19 jóvenes, dos de los cuales participarán en la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Corea del Sur. Otro apostolado destacado es Action Fraternelle (Acción Fraterna), que promueve el estudio de la Sagrada Escritura, la asistencia a los enfermos confinados en sus hogares y la labor misionera. La Corale Notre Dame, un coro bellamente preparado de más de 25 integrantes enriquece significativamente la vida litúrgica de la misión. La comunidad también alberga varias asociaciones regionales que fomentan la solidaridad entre los haitianos según sus regiones de origen. El Club de Hombres reúne a padres de familia y a otros hombres de la comunidad para apoyarse mutuamente y colaborar con los numerosos ministerios de la misión. De igual manera, el grupo Magnificat promueve la oración, el ayuno, la visita a los enfermos y la asistencia a las personas necesitadas.

Esta próspera comunidad misionera continúa mirando al futuro con confianza. Entre sus necesidades más urgentes se encuentran la construcción de un nuevo salón parroquial, la instalación de pantallas de proyección dentro de la iglesia y el desarrollo de programas destinados a atender las necesidades de salud mental de la comunidad. Con fe y esperanza, sus miembros siguen comprometidos con el fortalecimiento de su vida espiritual y comunitaria, confiando en que Dios continuará bendiciendo abundantemente la misión y guiando sus esfuerzos para servir mejor a su pueblo.

La mayoría de las celebraciones litúrgicas de la misión se realizan en creole. Participar en estas hermosas celebraciones fue una verdadera bendición. Animo cordialmente a los fieles de nuestra diócesis a visitar esta iglesia misionera y experimentar la belleza, vitalidad y profunda devoción que caracterizan su culto. Es una experiencia que, sin duda, dejará una impresión duradera.

Deseo expresar mi más profunda gratitud al Padre Desormeaux por sus casi cuatro décadas de ministerio entregado y fecundo. Gracias a su liderazgo fiel, la Misión de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha convertido en un lugar donde la fe católica se vive con alegría, convicción y profunda devoción.

Notre Dame du Perpétuel Secours, priez pour nous! (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ruega por nosotros).

Monseñor Manuel invita a los lectores a enviar sus comentarios y reflexiones: bishopofpalmbeach@diocesepb.org.

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